El abstraccionismo vital en la obra de Ana Yudith Hernández Ramírez

Es posible  que en una obra de arte se pueda expresar sin separar del todo, la belleza y el poder. Sabemos por Herbert Read que hay poder en la belleza y belleza en el poder.  La obra de Ana Yudith Hernández R. teje una  relación donde belleza y poder se proyectan,   permitiendo a la artista construir una visión  creativa del tiempo.

La naturaleza del  vocabulario plástico de Hernández, tiene como meta conectarnos con una vitalidad, que a la vez de conmovedora, cala hondo en los sentidos por la armonía espacial que contiene. La dialéctica que desarrolla cromáticamente, crea un ritmo orgánico dentro de un cuerpo  que respira sin esfuerzo. 

     Desde sus inicios en la Escuela de Artes Plásticas “Arturo Michelena” de Valencia,  Hernández ha trabajado en una propuesta, donde lo esencial es la diferenciación entre sentimiento y emoción, manejando la continuidad temporal como argumento temático.

      Sabemos que el arte abstracto  al igual que el arte realista, transita sobre una débil cuerda de equilibrista que al tensarse  demasiado se degenera, se rompe.  El manejo cromático que le da ritmo y fuerza a la composición mantiene a Ana Yudith en la cuerda.

     Pensamos que las obsesiones de la  artista por el tiempo y el espacio, son las  que  inspiran su trabajo. La necesidad de establecer la continuidad entre un segundo y otro, lo percibimos alentador en el desarrollo de una  propuesta, que ya está destacando entre los más jóvenes artistas venezolanos. 

 

 

Carlos Ochoa

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