El Porqué de mis pinturas

El Porqué de mis pinturas…

No hay arte sin intención, todos necesitamos expresar lo retenido de alguna forma; el ser que tenemos dentro ese ser, que sin duda solo se puede expresar a través del arte. Una raya con un tizón marcado en la pared hecha con intención puede llegar a ser, o puede ser una obra dependiendo desde el punto en que se le mire. La mano deja en si una huella un signo una alegoría; un proceso que comienza con un acto y se resuelve en un objetivo lleno de sentido y significado. En ocasiones, ese acto parece como un impulso como un estimulo que sale desde lo mas interno de nuestro ser; un estimulo que exige primero su resolución en el campo perceptual y luego en el espacio y representación de uno mismo, un modo de de producción para convertir tal impulso en un ‘ Objeto artístico’ que pueda ser apreciado por todos; la intención, la percepción, la sensibilidad y la memoria son los principales factores con los que puedo llevar a cabo un trabajo; todo lo que pueda hacer con intención es válido para todo el aspecto artístico.

El color es una creación subjetiva, no está en las cosas ni en los agentes intermediarios y como tal la composición cromática de una obra de arte es el resultado de una astuta combinación de colores, de colores subjetivos, en donde el artista es quien da vida gracias a su inspiración y a su técnica, al color experimental; el arte tiene su nota en la intención. No hay arte sin intención, no hay arte porque si. Hay arte porque la necesidad que surge de adentro de mi ser la necesito expresar con alguna idea o con alguna vivencia, o quizás con un proyecto, es necesario sacarla a través de un signo, un símbolo, la creación se desencadena a partir de una vivencia de un estimulo que lo provoca la circunstancias la vida misma. En otras palabras comienza con determinado registro cenestésico la creación también es provocada al mismo tiempo por el afecto.

El estimulo es poderoso los factores emotivos sensorial, se sintetizan a través de la imágenes en el espacio, cuya carga psíquica pide resolución en el campo estético… Por eso la elección de los materiales adecuados para la realización de una obra, todo trabajo artístico tiene en si técnicas, reglas y procedimientos artísticos, estos a su vez Poseen leyes de armonía y ritmos, en suma de criterios y teorías estéticas, estudiadas bajo conceptos elaborados por distintas escuelas que si bien son más que interesantes acompañan y ayudan al proceso creativo y a la sensibilidad del creador de la obra; en todo proceso creativo exteriorizamos la belleza, la belleza aparece el registro de un goce a veces excepcional a veces sugestivo, a veces asombroso lleno de calidad y percepción acompañado también de mensajes concomitantes, cuando se ha elaborado un trabajo y este contiene carga de sensibilidad el observador sensitivo se conmociona se sorprende y se modifica siendo el observador el receptor de tal mensaje.

La sensibilidad, es por lo tanto uno de los factores básicos en los que se asienta la obra de arte; si algo nos diferencia de los otros seres humanos es que si todos tenemos sensibilidad el artista posee la suerte de hipersensibilidad para registrar las variaciones de los tonos y contrastes que se presentan instantes tras instantes solo detectamos las pulsiones y señales que provienen tanto del paisaje interno como del paisaje externo y obviamente del paisaje humano, cuando uno se replantea al receptor el desafío de reconfigurar nuevas vivencias expresadas en objetos portadores de tensiones sufrimientos y goce; estos busca enunciarse fuera de si, en espacios extendidos y no sólo eso, sino que el desafío de la obra se extiende que tal manifestación artística pueda sensibilizar un conjunto, la obra es trascendental, no es un producto para si mismo sino para otros y quiere resolverse estéticamente, en un ámbito colectivo a veces es tan fuerte la carga del mensaje que esta intenta diluirse integrarse y hasta puede modificar horizontes ínter subjetivos, amplios, complejos y profundos.

Sin duda opino que la memoria en cuanto a plataforma esta permite también saltar con libertad al vacío de lo que vendrá en una obra que aún no tiene nombre, pero que esta lista a mostrarse, resplandeciente e inacabada surge como impulso, surge como necesidad renovadora que busca configurar y traducir sin gran limites, el gran mito, la gran epopeya del futuro.

Siempre se ha pensado que el arte sin proyección social no tiene sentido, y que el sentido del mensaje que contiene la obra es justamente el goce compartido con otros, que su mensaje estético necesita ser siempre legitimado. Personalmente pienso que la obra de arte surge con el mandato de alumbrar su comprensión colectiva en el horizonte ínter subjetivo y que se confirma como tal y enriquece al mundo con nuevas señales ya sea con facetas delicadas o brutales que permitan alumbrar tiempos venideros y también esclarecer tiempos presentes o pasados, el arte es trascendente y transformador para decirlo desde una perspectiva y siendo la conciencia en general de un artista quien lo lleve a cabo…

Hace algunas semanas estuve en el Táchira, por los pueblos andinos, aproveche mi estancia para indagar sobre mi trabajo pictórico; pude constatar lo antes ya pensado lo que mi mente y mi trabajo han reflejado por si solos, no hago comentarios verbales del mismo, son solo influencias de mi propia tierra.

En la vía se apreciaban áreas de cultivos, la transformación de la tierra llevada hacia los más hermosos paisajes de siembra, tal cual transformada en maravilla exquisita intervenida por la mano del hombre. Las extensiones de tierra divididas por líneas entrecortadas; colores que se transforman en el espacio montañoso. Es espectacular como la vista se sensibiliza cada vez que pasa por los andes venezolanos. Ahí el tiempo es reflejado día a día por el crecimiento de las plantas, de los organismos vivos de ahí vienen las visiones posiblemente de mi trabajo, del mismo hombre, de la misma naturaleza, del rió y su constante fluir, del sol tibio que se posa en mi cuerpo cuando el tiempo juega su devenir en esas tierras que identifican… La búsqueda de las formas en mis trabajos es producida por mis recuerdos, los recuerdos de mi tierra, La Grita dónde nací, inmensas hectáreas, espacios de la tierra sembrada, la geometría que presenta la agricultura y el tiempo que se requiere para que todo se desarrolle.

La condición para apreciar mi obra mi obra, puede plantearse romántica, se basa en repeticiones de las visiones. Internamente muchos eventos se repiten en mi vida y eso mismo se ve reflejado en mi trabajo; el reloj que pauta el tiempo con diferentes transformaciones, en el he llevado el color a estas obras, para darle un punto de vista mas critico, firme, lleno de atractivo femenino. Aún recuerdo las palabras de mi primer maestro de historia del arte su nombre es Reinaldo Pérez Só quien con su poesía y filosofía me enamoraron mucho más de mi mundo creador… dentro de mi ser puedo distinguir perfectamente mi espectro emocional, entre la expresión visceral derivada de los celos, la posesión o el odio, de una intuición extática o mística, que porta una sensación de vuelo, de gracia o de frescura, evidente que sin emociones y memoria no existe el arte, ni procedimientos, ni obra, ni poesía. Mi memoria clave de mi bóveda de mi acto creador ella que me permite la revelación de mi propio ser.

El arte es una actividad obviamente relacionada con la creatividad del ser humano y particularmente con el ámbito de lo estético. Es una actividad que tiene que ver con distintos factores como son la intención, la percepción, la sensibilidad, la memoria. Como tales factores configuran condiciones indispensables que hacen posible el arte, vale la pena considerar cada uno de ellos por separado, advirtiendo que analizo también el punto de vista y el marco de creencias a partir del cual hago el desarrollo.